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A
partir de este número aparecerá cada semana en esta sección, Cultura,
una nueva columna, nuestra eÑe. Los artículos serán escritos por
nuestro compañero Ovidio Cordero Rodríguez, un estudiante de tercero de Traducción e
Interpretación y futuro estudiante de Periodismo, que se ha interesado en los
últimos años por las novedades de la lengua española, las ambigüedades
creadas por ella, etcétera. Tanto una carrera, Traducción e Interpretación,
como la otra, Periodismo, son estudios en los que el perfecto uso de la lengua,
sobre todo la española, es indispensable.
El artículo que inaugura esta columna es el titulado Rociito y la RAE nos
vuelven locos. Ya ha sido publicado en otros medios escritos como el diario
de tirada nacional Abc, el boletín oficial de la Agencia EFE o La
Provincia. Y algún otro, como El País, lo ha tomado en consideración:
ha dejado de tildar esa palabra y todos los demás casos con ese tipo de hiato.
El artículo habla acerca de la tilde que desde siempre se le ha insertado a la
palabra Rociito (Rociíto), que, por el hecho de aparecer constantemente
en portadas, y no portadas, de revistas de la prensa rosa, se ha hecho más que
famosa (la tilde. Y ella). El artículo explica con claridad por qué no debe
llevar tilde según las normas de la Real Academia Española (RAE).
En sucesivas semanas se tratarán problemas como la personalización del verbo haber, las diferencias
entre usar español y castellano, la polémica tilde del adverbio solo,
etcétera.
Lengua
viva
La lengua española, el castellano, está en auge. Es la considerada segunda
lengua más internacional después de la inglesa. 450 millones de personas lo
usan como su lengua principal. Un primer congreso internacional celebrado hace
unos años en Zacatecas (México); y un segundo que se celebrará en Valladolid
a mediados del próximo mes de octubre, lo demuestran. El hecho de que una
lengua se hablen en lugares tan dispersos hace que varíe de un lugar a otro. La
RAE y las restantes Academias —22, en total—
de los demás países se
encargan de que el español permanezca vivo y exista un consenso.
El propio español hablado en Canarias tiene sus diferencias con respecto al
de la Península. De hecho, existe una Academia en las islas, la Academia de la
Lengua Canaria. La lengua está viva.
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