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Decir que los
puntos suspensivos son tres (...) quizá sea redundante porque se supone
que el propio nombre, puntos suspensivos, ya lleva esa carga semántica:
no son ni más (4: ....) ni menos (2: ..), pero no es infrecuente
encontrarnos con cuatro o cinco puntos, e incluso con dos, en lugares en los que
deberían aparecer esos tres.
Los puntos suspensivos se utilizan para motivar una determinada reacción en el
lector, e indican, tal y como se aprecia en el propio nombre, una «suspensión»
de ideas. Por ejemplo, podemos utilizarlos al dejar incompleta una oración que,
gracias a las referencias culturales comunes, se puede sobreentender. Ocurre,
por ejemplo, con algunas frases hechas: Más vale prevenir... o No
vendas la piel del oso... También los tres puntos nos ayudan a expresar
sensaciones, como sorpresa o suspense: Y unos segundos más tarde... se tiró
por la ventana. O también con la finalidad de expresar matices de ironía: D’Artagnan
era el peor espadachín...
Además, los puntos suspensivos también señalan una interrupción, duda o
intermitencia en un discurso: Quizá... no sé... no debería...
Además, se utilizan los puntos suspensivos para suprimir algún fragmento
innecesario cuando reproducimos un texto literalmente. En tal caso, los tres
puntos suelen incluirse entre corchetes o paréntesis, aunque más habitualmente
se utilizan los corchetes para diferenciarlos de posibles paréntesis que ya
pudieran aparecer en el texto: «España va a ganar el mundial de fútbol
[...] y será un éxito para el país», aseguró Raúl. En los puntos que
hay entre los corchetes Raúl quizá se atreviera a aventurar resultados o a
hablar de problemas políticos en Corea...
Al usar este signo de puntuación, no hay que olvidarse de que tras los signos
de interrogación y exclamación van también tres: El juez le preguntó:
«¿Dónde estabas en la noche del crimen?...», o dentro de la
propia expresión interrogativa según el contexto: Y al final ¿te marchas
de vacaciones a...? Los puntos suspensivos sustituyen al punto y final:
[...] y comieron perdices... Mientras que a la coma (,), el punto y coma
(;) y los dos puntos (:) no los sustituye en ningún caso: Al final Ana se
fue al cine..., y yo al circo.
Los tres puntos pueden
funcionar como sustituto de etcétera (o etc.), pero nunca han de
usarse al mismo tiempo, ya que incurriríamos en la redundancia: Compré
peras, melones, naranjas, etc... En su lugar, deberíamos escribir [...]
melones, naranjes, etc. o melones, naranjas... |