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En el uso actual
del español escrito se tiende automáticamente a escribir solo de dos
maneras: sin tilde (solo) y con tilde (sólo). Esta manera de
usarlo tiene evidentemente una explicación, es para dar un uso diferenciado
tanto al solo adjetivo, que significa, por ejemplo, «Sin compañía»,
como reza en la tercera acepción de esa palabra en el Diccionario de la Real
Academia Española (DRAE); como al solo (o sólo) adverbio, que es
el que se puede sustituir por solamente.
Pero, aunque desde siempre haya sido ese el uso más extendido, no es la
manera más adecuada. La Ortografía de la Real Academia Española (RAE) del 99 (Ortografía
de la lengua española, 1999, ed. Espasa), así como otros tantos libros de
reconocidos lingüistas, lo corroboran.
Lo que la norma dice es que siempre, tanto el solo adjetivo como
el solo adverbio, han de escribirse sin la tilde diacrítica, a no ser
que exista ambigüedad en la distinción de ellos. Es decir, que si, por
ejemplo, nos encontramos con un enunciado como el siguiente: Solo participan
los que saben nadar, podemos dejar de poner esa tilde, pues se entiende
perfectamente que nos encontramos ante un solo adverbio. El contexto lo
desambigua. Sin embargo, en ocasiones nos encontramos con situaciones un tanto más
peliagudas: Pedro comió solo al mediodía. ¿Qué quiere decir, que comió
sin compañía; o sólo una vez durante todo el día? El uso de la tilde nos hará
distinguirlo. Sin ella: nadie le acompañaba. Con ella: pasó hambre durante ese
día. Aunque estas oraciones están sacadas de contexto; quizá si fuera más
amplio, también quedaran desambiguadas, y, por tanto, pudiéramos ahorrarnos
una tilde más. Y otra. Y otra.
Actualmente esa tilde diacrítica —según las normas generales de
acentuación no la llevaría por ser una palabra llana terminada en vocal— del
solo adverbio es utilizada por todos los medios de comunicación escritos
sin distinción alguna, sin tener en cuenta si existe ambigüedad o no; y son
ellos los que normalmente marcan la pauta para la población en general de cómo
ha de escribirse: «Si lo hace El País, yo también». Pensando así se
puede caer en muchos errores. Los medios de comunicación son empresas privadas
que tienen su libro de estilo, y en muchas cosas son sus propios correctores y
especialistas los que deciden qué hacer sin tener en cuenta a la RAE. Así que
el hecho de que un medio escriba de una manera, no quiere decir que sea de la
forma más acertada. Otro día nos extenderemos más en este interesante asunto.
Solo, eso. De momento.
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