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¿Por qué nos
dan a veces tantos problema esas seis letras, estas seis palabras: porque
y por que; porqué y por qué? Quizá porque a veces no se
sabe distinguir ante cuál se encuentra uno. Pero eso se puede arreglar:
existen algunos trucos que nos pueden ayudar a no confundirlos.
Como vemos,
hay cuatro porqués (porque y por que; por qué y
porqué), que separamos en dos grupos para distinguir las formas átonas
—las dos primeras— de las tónicas. La primera, porque, es una
conjunción subordinante causal: Voy al cine porque ponen una de Woody
Allen, donde la causa es justo todo lo que sigue a la conjunción, la
cual equivale a otras conjunciones o locuciones conjuntivas como ya que,
como quiera que…: Voy al cine ya que echan una de Woddy Allen.
Con esto ya podemos distinguir fácilmente el porque conjunción,
sustituyéndolo por sus equivalentes; aunque es éste precisamente un
porque que no suscita mucho problema.
En segundo
lugar tenemos el por que átono, sin tilde en la e, donde la
preposición por va seguida del pronombre relativo que: Esa
fue la razón por que lo echaron a la calle; o de la conjunción
subordinante que: El éxito en una carrera pasa por que estudies
cada día. En el caso del que pronombre relativo, lo podemos
reconocer fácilmente mediante la intercalación de un artículo entre la
preposición y el relativo: Esa fue la razón por ‘la’ que lo echaron a la
calle. Esta forma sin el artículo ha caído en desuso puesto que podría
confundirse con porque; eso sí, con el artículo incrustado da mucho
juego. En cuanto al que conjunción, resulta un poco más complicado
destaparlo, aunque lo podríamos descubrir por eliminación…, si no es
porque ni porqué, va separado: por que.
En tercer
lugar está quizá el más simple de todos, el porqué, que funciona
exactamente igual que un sustantivo. Aunque se suele tener como el más fácil
de discriminar, en muchas ocasiones nos encontramos con el error: por qué
separado: El por qué de vuestra mala situación económica es el
derroche. Se confunde por analogía por el otro por qué mucho más
habitual, ya que al ser ambos tónicos, la similitud en la pronunciación es
muy alta. El porqué sustantivo lo reconocemos poniéndole un
determinante (artículo, demostrativos, etc.) delante: Explícame ‘el’
porqué de tu dimisión; Desconozco ‘tus’ porqués. [La próxima
semana, segunda parte de este artículo.] |