Ovidio Cordero Rodríguez

2001 © oCordero.com

Traductores

Tengo en mis manos un ejemplar de La Provincia del 23 de marzo del 2001, y en un acto reflejo —que se repite a veces cuando leo la sección Tribuna Libre— veo que hay una carta con poco fundamento que habla de los traductores. Como precisamente estudio Traducción e interpretación, me dispongo a leerla sin pensármelo dos veces.

        

        Como era de suponer, alguien (Rosa María Medina, en este caso) habla mal de nosotros. Dice que un traductor ha cambiado el título de un libro de Mary Higgins Clark y ha formado un auténtico híbrido. Y, además, se pregunta qué criterio impune nos permite a los traductores «cambiar, tergiversar, falsear y, en una palabra, españolizar todo tipo de títulos, expresiones y diálogos».

 

        Primero, «cambiar, tergiversar y falsear» no tienen nada que ver, incluso se oponen con «españolizar»; de hecho, esto se hace para que usted, y los demás, puedan entender ese libro, y otros.

        

        Segundo, su ignorancia sobre el proceso de traducción le ha llevado a decir algo no del todo correcto, y es que el traductor precisamente traduce todo menos el título, excepto en casos muy puntuales. Quien traduce el título suele ser algún productor o cualquier otra persona relacionada con la distribuidora. El título, por varias razones, es algo comercial que deciden los que ponen el dinero. De ahí, de que no sea un traductor quien lo traduce, que usted, y los demás, veamos títulos tan mal traducidos. En cuanto a los subtítulos, el traductor dispone de un número muy limitado de caracteres para traducir largas oraciones. Hay que hacer un gran esfuerzo y suprimir cosas para que, de esa manera, usted, y los demás, tengan tiempo para leerlo. Por ello, por esa limitación, algunos matices e ideas se quedan en el candelabro, y más en el caso de los subtítulos. Así es este trabajo.

        

        Tercero, usted habla de un caso puntual de traducción; lo de la traducción de bucks por duros en vez de por dólares o pavos. Esa traducción está normalizada desde hace muchos años, y se usa dólares, pavos o lo que sea que tenga equivalencia. Usted ha cogido un hecho aislado. Yo también podría hacerlo con médicos, psicólogos, albañiles, jueces... Somos humanos, unos se equivocan, otros traducen mal. ¿Es usted perfecta?

Ovidio Cordero Rodríguez

Las Palmas de Gran Canaria

 

 

Ovidio Cordero Rodríguez

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