Ovidio Cordero Rodríguez

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¿Por qué ‘porqué’? (y 2)

 

Comentábamos en el número anterior tres de las cuatro formas para la secuencias de fonemas [porke]: porque (conjunción subordinante causal), porqué (sustantivo) y por que (preposición —por— más pronombre relativo o conjunción subordinante —que—, según el caso). Ahora nos queda la forma tónica por qué.

Esta grafía está formada por la preposición por seguida del pronombre o adjetivo qué (con tilde diacrítica). Por ejemplo, en ¿Por qué me dejaste plantado? el qué funciona como pronombre porque sustituye a un sustantivo, que se omite mediante la elipsis. Estos nombres podrían ser motivo, causa, razón: ¿Por qué ‘motivo’/’causa’/‘razón’ me dejaste plantado? Así pues, en este segundo caso, donde el sustantivo aparece después del por qué, el qué funciona como adjetivo.

Esta forma suele aparecer casi siempre en oraciones interrogativas y exclamativas: ¿Por qué he de ir yo a tirar la basura? ¡Por qué harán tanta escandalera!, pero también en proposiciones interrogativas indirectas: No comprendo por qué no estudias, Pregúntale por qué se va de viaje a Londres. En todos estos casos, tal y como hemos expuesto al comienzo, esta forma se escribe separada por tratarse de dos palabras distitas. Así, también escribiríamos: ¿Por cuánto te venden el coche?, ¿Por cuál votas? (= ¿Por qué partido votas?), etcétera.

Saliéndonos un poco del hilo, pero siguiendo con el asunto de las interrogaciones, cabría decir que en los últimos tiempos, con la llegada de las nuevas tecnologías, como el correo electrónico y los teléfonos móviles, a todos se nos ha brindado la posibilidad de poder comunicarnos de manera rápida y sencilla. De este modo, y con estos nuevos sistemas, se ha incentivado el hábito de escribir con el ordenador o con el propio móvil, lo cual ha hecho que se extienda o que salga a la luz un uso impropio del lenguaje. Por ejemplo, hoy en día es bastante habitual observar le ausencia del signo de interrogación de apertura (¿): Como estás?, y de exclamación (¡): Hola!, y se suele dar no con poca frecuencia en publicidad: por ejemplo, Qtal! es el nombre, en español, de un servicio de Vodafone que, como se aprecia, utiliza tan solo el signo de exclamación de cierre. Estos usos, formados así por razones como la economía lingüística y el roce directo con el inglés, atentan contra la lengua española y están bastante mal vistos —especialmente en escritos formales—.

 

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