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Ovidio Cordero Rodríguez 2002 © oCordero.com Hola,
Pepe: (y 2) Hablábamos la semana pasada de los usos habituales de los dos puntos (:), como los de la enumeración, los encabezamientos de las cartas, instancias, etc. En esta ocasión lo hacemos de los usos más infrecuentes de los dos puntos, muy útiles y prácticos también. Este signo de puntuación también se puede utilizar para separar dos oraciones, donde la segunda generalmente explica u ofrece un ejemplo de la primera; o para llamar la atención o resumir lo anteriormente dicho. También se utilizan detrás de expresiones que anuncian lo que se va a decir, como verbigracia, por ejemplo, ahora bien, en efecto, etc. El primer caso del que hablamos, el de separar oraciones para explicar u ofrecer ejemplos, es uno de los usos que probablemente más sorprende al lector por su escasa aparición, pero que, como decíamos en el artículo de la semana pasada, Hola, Pepe: (1), dan un toque de claridad y sencillez muy bueno. Por ejemplo: El único país que ganó la Segunda Guerra Mundial fue Argentina: las ganancias de sus industrias exportadoras se multiplicaron y sus reservas en divisa y oro crecieron de una manera asombrosa. Estos dos puntos son los que sustituyen a la conjunción causal porque: [...] fue Argentina ‘porque’ las ganancias de sus industrias [...]. Otro de los usos de los que hablamos es para llamar la atención o resumir lo anterior: Una casa ha de estar limpia, aireada, recogida..., en una palabra: habitable. También se utilizan los dos puntos para cuando lo que sigue es una aclaración, desarrollo o comentario, usos en los que también se da el caso de la separación de oraciones y en los que se puede alternar con la coma o el punto y coma. Por ejemplo: Ha entrenado duro todo el año y ha llegado en último lugar: así es la vida, Me dirijo a todos: grandes y pequeños, Hay mayoría a favor del acuerdo: éste queda aprobado. En cuanto a las expresiones que anuncian lo que se va a decir (ahora bien, por ejemplo, en efecto), también se pueden alternar con la coma: Estoy de acuerdo con todo eso; ahora bien: no lo estoy con que lleguen tarde a clase, o En efecto: usted tiene razón.
El español, por regla general, prefiere el uso de la minúscula tras los dos
puntos, a no ser que se trate de una frase en estilo directo (Pepe dijo: «Me
quedo en casa») o el párrafo siguiente a las palabras de documentos
oficiales como ordena o expone y de las cartas (Hola, Pepe:
[párrafo siguiente] ¿Cómo estás? Yo muy bien [...]; y no Ovidio
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