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Ovidio Cordero Rodríguez 2001 © oCordero.com Queísmo
y dequeísmo (y 2) (Nota: a partir de esta semana todos los ejemplos referentes a formas incorrectas irán tachados, de manera que se advierta con más claridad —según los criterios expuestos— lo que es correcto y lo que no.) La
semana pasada hablábamos básicamente del queísmo. Problema que se producía
cuando indebidamente suprimimos una preposición de delante de la
conjunción que. Como ejemplo, advertir que (con significado «aconsejar»):
La segunda parte de esta materia es el problema del dequeísmo. Se suele percibir con bastante más claridad, pero no por ello se deja de producir. Al mismo tiempo, paradójicamente, el hecho de que se piense que al decir de que ya estamos cometiendo un dequeísmo, hace que se tienda a expresar todos los verbos, sea cual sea, sin la preposición de. Con lo cual, lo que estamos haciendo es incurriendo en el queísmo.
Pues bien: el dequeísmo se produce cuando indebidamente insertamos una
preposición de delante de la conjunción que. Por ejemplo, deber
(referido a «obligatoriedad»):
Un caso que se da también bastante es con los verbos pensar, opinar
y decir: Por cierto, con respecto a la pregunta de la semana pasada, de si debía decirse dudar que o dudar de que; ambas formas son posibles. La pregunta tenía trampilla… Hay más casos en los que se puede decir de las dos maneras; como, por ejemplo, avisar: El presidente avisó que implantarían una moratoria o El presidente avisó de que implantarían una moratoria. Ovidio
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