Ovidio Cordero Rodríguez

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La coma, un signo ‘carismático’ (2)

La semana pasada comenzábamos a hablar de este signo ortográfico, la coma (,), al cual le concedíamos ese don —carisma— por su juego y arbitrio dentro del texto. Ya hablamos de algunas de las reglas que moderan su uso; ahora seguimos con algunas más.

    Este signo ortográfico, la coma, ha de insertarse obligatoriamente delante y detrás de expresiones intercaladas, las llamadas aposiciones: Por fin, superadas las dificultades, pudieron continuar los Juegos; Juan Carlos González, presidente del club, hizo mutis. También es obligatoria la coma delante y detrás de expresiones aclarativas o comparativas, como o bien, es decir, esto es, a saber: Dijo que vendría sobre las nueve, es decir, antes de cenar; y de adverbios o expresiones adverbiales de las que pueden construirse como incisos: si acaso, además, aparte de eso, si bien, al menos, sin embargo, en efecto, por ejemplo, entonces...: Dime, entonces, cuántas manzanas quieres; Él, al menos, aprobó cinco. Por regla general estas comas se omiten en el lenguaje hablado, es decir, a pesar de que existe o existiría una coma en el texto escrito, no aparece reflejado en forma de pausa en el discurso.

    Otra coma que se suele olvidar con facilidad es la que va delante de etcétera (o etc.) tras hacer una enumeración marcada por comas: En el mercado hay papas, tomates, peras, naranjas, sandías, etc. Esa coma es obligatoria porque el elemento etc. es parte de la enumeración, ya que a lo que hace referencia es al resto, a otros más. Si no insertamos esa coma, convertimos etc. en adjetivo del último elemento de la enumeración.

    Como comentábamos la semana anterior, además de las comas que no se deben insertar y las comas que son obligatorias, existen una serie de comas que pueden ponerse o no, las llamadas comas opcionales. Algunos de estos casos se dan precisamente en algunas de las que ya hemos nombrado como obligatorias, pero que por una serie de contextos, como el exceso de comas próximas, hace que la supresión de esas comas no suponga una falta de ortografía.

(Existe una tercera parte de este artículo.)

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