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Ovidio Cordero Rodríguez 2001 © oCordero.com La
coma, un signo ‘carismático’ (1) La coma (,) es, sin duda alguna, el signo de puntuación más «carismático». Posee ese don [o se lo concedemos nosotros, más bien] por su extensa capacidad de juego y movimiento, por su arbitrariedad, en los textos escritos. Pero no por ello deja de tener unas reglas generales —no fijas en algunos casos— el uso de este dadivoso signo, las cuales nos permiten hacer un uso correcto de ella. Los signos de puntuación son signos gráficos que insertamos en los textos escritos para marcar las pausas necesarias en el lenguaje hablado. Aunque hay que dejar algo claro también antes de estudiar este signo ortográfico: ni todas las pausas con que se modula el lenguaje hablado se transcriben en el escrito, ni todas las pausas que se representan con comas, obedeciendo a las reglas del uso de este signo, se hacen siempre en el lenguaje hablado. Los tipos de reglas los podemos dividir en tres: las llamadas normas negativas, es decir, las que censuran el uso de la coma; las preceptivas, esto es, las que obligan a insertar una coma; y algunas otras que hacen de la coma susceptible de ser usada u omitida.
La regla negativa por excelencia es la no coma entre el verbo y
cualquier otro elemento de la oración (sujeto, complemento) unido directamente
a él. Esta falta, la considerada más grave, se suele dar con frecuencia debido
a la pausa que se produce cuando nos encontramos con un sujeto largo constituido
por una oración de relativo: En los casos de coma obligada, el más básico es el de la enumeración de términos no enlazados por conjunciones (nombres, adjetivos, oraciones, etc.): Pepe, Juan y Carlos fueron al circo o Le gusta comer, dormir, jugar al billar y ver la tele. Otras comas obligadas son las que van detrás y delante de una oración intercalada en otra: Desde que vino, hace unas dos horas, no ha hecho más que dormir. Tampoco hemos de olvidar la coma que se inserta delante del pronombre «que» explicativo: El buey o vaca viejos, que se destinan a carne. Si suprimiéramos esa coma, se destinarían a carne solo algunos de esos animales, y no todos. Otra coma obligatoria importante es la que se coloca en el lugar de un elemento —normalmente un verbo— que se suprime por ser repetición de otro: Unos hablan de política; otros, (hablan) de negocios, o porque se sobreentiende: Perro labrador, poco mordedor. (Existe una segunda parte de este artículo.) Ovidio
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