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Hablábamos la
semana pasada de los usos habituales de los dos puntos (:), como los de la
enumeración, los encabezamientos de las cartas, instancias, etc. En esta ocasión
lo hacemos de los usos más infrecuentes de los dos puntos, muy útiles y prácticos
también.
Este signo de puntuación también se puede utilizar para separar dos oraciones,
donde la segunda generalmente explica u ofrece un ejemplo de la primera; o para
llamar la atención o resumir lo anteriormente dicho. También se utilizan detrás
de expresiones que anuncian lo que se va a decir, como verbigracia, por
ejemplo, ahora bien, en efecto, etc.
El primer caso del que hablamos, el de separar oraciones para explicar u ofrecer
ejemplos, es uno de los usos que probablemente más sorprende al lector por su
escasa aparición, pero que, como decíamos en el artículo de la semana pasada,
Hola, Pepe: (1), dan un toque de claridad y sencillez muy bueno. Por
ejemplo: El único país que ganó la Segunda Guerra Mundial fue Argentina:
las ganancias de sus industrias exportadoras se multiplicaron y sus reservas en
divisa y oro crecieron de una manera asombrosa. Estos dos puntos son los que
sustituyen a la conjunción causal porque: [...] fue Argentina
‘porque’ las ganancias de sus industrias [...].
Otro de los usos de los que hablamos es para llamar la atención o resumir lo
anterior: Una casa ha de estar limpia, aireada, recogida..., en una palabra:
habitable. También se utilizan los dos puntos para cuando lo que sigue es
una aclaración, desarrollo o comentario, usos en los que también se da el caso
de la separación de oraciones y en los que se puede alternar con la coma o el
punto y coma. Por ejemplo: Ha entrenado duro todo el año y ha llegado en último
lugar: así es la vida, Me dirijo a todos: grandes y pequeños, Hay
mayoría a favor del acuerdo: éste queda aprobado.
En cuanto a las expresiones que anuncian lo que se va a decir (ahora bien,
por ejemplo, en efecto), también se pueden alternar con la coma: Estoy
de acuerdo con todo eso; ahora bien: no lo estoy con que lleguen tarde a clase,
o En efecto: usted tiene razón.
El español, por regla general, prefiere el uso de la minúscula tras los dos
puntos, a no ser que se trate de una frase en estilo directo (Pepe dijo: «Me
quedo en casa») o el párrafo siguiente a las palabras de documentos
oficiales como ordena o expone y de las cartas (Hola, Pepe:
[párrafo siguiente] ¿Cómo estás? Yo muy bien [...]; y no ¿cómo
estás? [...]). Así pues, por ejemplo, también detrás de los dos
puntos de notas o posdatas escribiríamos en minúscula: Nota: ver fecha de
caducidad en la tapa del envase, Posdata: olvidé decirte que me trajeras
un regalo de Alemania.
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